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31.1.05
Suerte
Dicen que lo único bueno del viento es que en ocasiones cambia de dirección...
De veras ha sido un día horrible. En parte. He vagado por toda la ciudad, creo haberla recorrido entera. Poco me pudieron ayudar en Palacio los asépticos funcionarios. Poco, en la plaza. Poco en las calles. Así que no me ha quedado más remedio que volver al lugar de los soldados. Pero todo ha sido diferente esta vez. También tuve que enfrentarme de nuevo con el guardia de las barracas, pero en esta oportunidad no dejé que sus golpes me derribaran sino que, rápido Sardent, ágil Sardent, me he escabullido de sus arremetidas y logré meterme dentro de sus dependencias, donde duermen los soldados. Sé que no está bien lo que he hecho, pero he salido de allí con alguna moneda en el bolsillo, quizá los ahorros de los jóvenes reclutas.
Y, es aqui cuando el viento cambia, ese dinero, lo he jugado de nuevo en la posada (no era mío, poco perdía) hasta que he dejado sin blanca a los parroquianos. De la nada que tenía en el bolsillo, ahora, creo que sobreviviré unas cuantas jornadas más.
Voy a leer los libros que me llevé de la biblioteca. Creo que abandonaré pronto Katar, lo que aún no sé es hacia donde.
+ + +
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